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Terra
La Coctelera

Los hombres no la saben meter

El hombre introdujo en el coño de la mujer dos dedos, el índice y el medio de la mano derecha, sacudiéndolos atrás y adelante con violenta energía. Luego los movió al azar, llenando la hendidura con las locas configuraciones de su insulsa danza: separándose y juntándose, curvándose y estirándose, yendo en todas las direcciones sin llegar a ningún lado. Era como si dentro de ella hubiera una araña de muchas patas que pateara sin sentido en una gigantesca bolsa de plástico. Mm, ¿dónde está el tacto? ¿Hay que darles a los hombres un manual?

Orgasmo

Al final llegó... y para ella no había más que oleadas de calor e infinitas partículas de frío. Eran sensaciones tan frágiles que se hallaba en los límites extremos de su capacidad para mantener la consciencia de sí misma como ente individual, así que se evaporó en la conciencia de la enormidad de la existencia, y en su sensación de placer sintió en la frente el helado aliento de la muerte.

El final

Ella sentía que la picha perdía vigor y comenzaba su lento deslizamiento hacia fuera de la hendidura... hasta que, al final, el miembro se retiró del nicho donde muy pocos hombres entraban y una fría corriente cruzó por el coño cual viento que viniera de la tumba. Todo había terminado y, mirando el infinito satisfecha, ella pensó: si se produjera ahora mismo un terremoto y muriese en el acto, no me importaría.

Al teléfono

Ella se metía el dedo en el coño, penetraba unos centímetros y lo levantaba para frotarse el clítoris, procurándose las sensaciones que deseaba y gozando con la geografía del cañón existente entre las piernas. Mientras actuaba con el dedo pensó por un momento que él también podía estar masturbándose al otro extremo del hilo telefónico, y la simple idea la exaltó.

-¿Estás todavía ahí?

Y por respuesta ella escuchó un gemido abierto, sin duda el goce del hombre al correrse.

Visítame en: http://sexo7.es

Visítame

Aunque estoy un poco perdida, queria felicitaros el año nuevo y deciros que he cambiado de blog, ahora podéis encontrarme en:

http://www.sexo7.es

Seguiré con este blog abierto, pero como postearé menos, allí os espero con los brazos abiertos e incluso, si es necesario, ya que soy una chica que busca experiencias nuevas, con toditos los chakras abiertos de par en par.

Feliz Año y ya sabéis: ¡visitadme ya!

La ducha

Mmmm, tocarse el cuerpo era un placer, casi una necesidad psicólogica... por ello deslizó la mano entre las piernas y se frotó el coño hasta que le escoció; luego se restregó la profunda grieta entre las nalgas y se imaginó como una prostituta preparándose para una noche con un cliente. A continuación se sostuvo los pechos con las manos, complacida de su firmeza y su volumen, y observó cómo corría el agua entre ellos. Mmmm, gozó mucho más de las sensaciones que experimentaba en los senos que de la de los dedos, y se preguntó perpleja por qué los hombres tenían tanto afán por tocar los pechos de una mujer.

Azotes

Llegó un momento en que sintió que no podría soportar más lo que le estaba sucediendo y, como en un relámpago, vio que no tenía opción, pues estaba en manos de una fuerza superior. Entonces su cuerpo se relajó, mientras el brazo se alzaba y caía sobre las nalgas enrojecidas, hasta que él apoyó una mano en el culo firme y curvo, dirigió un dedo hacia atrás, lo deslizó entre los muslos, lo metió con ansia en la vagina y ella, sin remedio, perdió el control y se entregó.

La gota

Ella tenía el cabello desparramado sobre el vientre del hombre mientras le besaba los cojones y luego le chupaba la polla en toda su extensión, desde abajo hasta el glande violáceo donde, cual rocío sobre una rosa, descansaba en equilibrio una gota de humedad. Chupó el fluido, embelesada por el sabor, y luego, en un único movimiento, resbalando con la gracia de un cisne, se tragó integramente la picha y él...sin remedio se estremeció.